Porque he Mejorado en mis Entrenamientos; pero no Aumento mi Masa Muscular?

 

Es posible mejorar el rendimiento en el gimnasio sin, por ello mostrar un ápice de evolución en términos de masa muscular.
Cuando un principiante  se enfrenta por primera vez a las pesas, su progresión es bastante rápida tanto en la adquisición de fuerza como de volumen muscular.  Los primeros meses, si el entrenamiento es progresivo y la alimentación correcta, es fácil observar unos progresos continuados. Sin embargo, tarde o temprano se alcanza un punto de estancamiento del que para salir habrá que adoptar un enfoque distinto al habitual.

 

El organismo humano siempre lucha por alcanzar su homeostasis o un punto de equilibrio que pueda mantener sin dificultad. Todo progreso que hacemos se efectúa al llevarlo fuera de su normalidad y en su afán de regularización se produce la mejora. Dicho de otra forma, mientras un musculo debe esforzarse por llevar a cabo una tarea, digamos que hacer cinco series de curl con 20 kilos, este se verá esforzado a progresar; pero una vez que se adapta a ese esfuerzo, seguir haciendo las mismas series y repeticiones con el mismo peso dejaran de suponer ya un reto que implique una progresión para conseguirlo.

 

El cuerpo se estanca y, aunque sigamos realizando ese mismo esfuerzo cotidianamente, no solo implicara ningún progreso, sino que cada vez resultara más fácil realizarlo y, por consiguiente, su estimulo tendrá un menor impacto.


Entonces, es obvio que para seguir avanzando se debe aumentar periódicamente la demanda impuesta sobre los músculos. Sin embargo, todo tiene un límite y la evolución no es infinita, al menos la corporal. El estancamiento físico llega antes que el deportivo, es decir que una persona deja antes de desarrollarse que de mejorar el peso que mueve o la cantidad de trabajo que es capaz de realizar.


La razón principal por la que es posible experimentar avances en el entrenamiento sin que estos correspondan con otros corporales es porque el sistema hormonal  y la química orgánica no evolucionan a la par.


Después de todo, el proceso de aumento de los músculos es dependiente del entorno hormonal y químico que dictan el ritmo de la síntesis proteica y de la degradación tisular. La homeostasis orgánica se encuentra en el equilibrio entre las acciones anabólicas y catabólicas que regulan el organismo.
Cuando las primeras superan las segundas ganamos tamaño y peso muscular, y cuando es al revés lo perdemos. Todo depende de lograr un entorno metabólico en el que predomine el signo anabólico por encima del catabólico.


El entrenamiento con pesas tiene la función de desencadenar la primera señal con la estimulación muscular; pero esta señal siempre es de signo catabólico. Es decir, el entrenamiento en si no construye los músculos, los destruye, ya que los erosiona  y degrada en cierta medida. Los efectos constructores del ejercicio son la consecuencia de las tareas de reconstrucción que se llevan a cabo tras el daño producido, y los efectos compensatorios que preparan a ese “musculo dañado” para soportar mejor un ataque semejante la próxima vez.  Es así, como progresamos y, para ello, es preciso que el organismo acelere la sintesis proteica  que lleva a la reconstrucción e hipertrofia de las células musculares.  Cuando esto no es asi, cada ataque muscular posterior y entrenamiento  dejara el musculo mas erosionado y agotado terminando en el conocido “Sobre entrenamiento” y la pérdida de volumen.


Esta explicación es simple; pero directa para que logres entender que el proceso de ganar masa muscular depende en gran medida de nuestro entorno metabólico y no tanto en la cantidad de ejercicio que hagas en el gimnasio como creen la mayoría de personas.

 

 

 

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