Tienes un Buen Compañero de Entrenamiento?


 

Existen momentos en donde sientes que no estás progresando y te preguntas que estas haciendo mal. Revisas los suplementos, las comidas, los días de entrenamiento; pero no te has detenido a considerar que es posible que el problema no resida en ti, sino en tu compañero de entrenamiento?. Comencemos a revisar los diferentes perfiles y situaciones en los que tu compañero de entrenamiento puede estar retrasando tus avances:

 

El Desmotivado: El problema más frecuente que puedes tener con tu compañero de entrenamiento puede ser sencillamente su falta de motivación. Entrenarse con alguien que no entrena tan duro o tanto tiempo como tu es peor que entrenarse en solitario. Te arrastra hacia abajo y tu dedicación es incluso inferior a la de antes. Aunque cuando te entrenas solo,  en algunas ocasiones recortas los entrenamientos, no dejas nunca de aparecer por el gimnasio tres veces por semana.

Pero ahora, después de ver que tu nuevo compañero solo se pasa por allí una vez a la semana, no te sientes tan culpable sin faltas un día que otro. Al cabo de poco tiempo, entrenarte dos veces por semana no te parece tan terrible; después de todo es un día mas de lo que hace el.

Si  se salta entrenamientos, hace menos series que tú, no se esfuerza por completar mas repeticiones o abandona el gimnasio temprano. Ha llegado el momento de buscar un nuevo compañero o de volver a entrenarte solo.

 

Diferencia de Fuerza: Tu compañero muestra dedicación, llega pronto y está presto a realizar todas las series. Solo existe un problema: pesa 100 kilos y tu 70 kilos o viceversa; o ambos pesan 80 kilos, pero el calienta en press de banco con 100 kilos y tu 60 kilos.

No tiene nada de malo que los físicos sean diferentes, siempre y cuando manejen una cantidad similar de peso. Si no es así, seguramente tendrán una terrible pérdida de tiempo e inconvenientes al tener que estar cambiando los pesos. Además, entrenarse con alguien que mueve peso a corto plazo inalcanzables o al revés, puede resultar psicológicamente perjudicial.

 

El Terco: Tu compañero muestra dedicación, tiene tu altura, tu peso corporal, manejan cargas similares y estas ansioso por ejecutar las series más estrictas y con más fuerza que nunca; pero solo hay un problema: “no le gusta el press de banca”.

Tragas saliva y piensas: “quizás solo será con este movimiento”, no obstante, después descubres con sorpresa que tiene alguna excusa para no hacer ninguno de los ejercicios. Resulta que lo único que le interesa son las elevaciones de torso, los curls para antebrazos o algún ejercicio extraño que le ha prescrito su fisioterapeuta.

Sin duda alguna, trataras de persuadirlo para saber si está dispuesto a seguir tu plan de entrenamiento (o al menos una parte), y poder llegar a un acuerdo. Pero si esta situación no se da; no lo pienses más y no pierdas tu tiempo.

 

El Parsimonioso: A tu compañero le gusta tu rutina, de hecho, es la que siempre ha realizado, tienen un físico y fuerza similar. Haces tu primera serie y es un excelente ayudante y motivador. Todo parece ir bien, sin embargo, ahora que ha llegado el momento de que haga su serie, notas que algo va mal.  Se ajusta el cinturón, se vuelve a apretar las muñequeras, se frota las manos y al fin cuando parece que va a comenzar, se sienta!

Este es uno de los más peligrosos compañeros de entrenamiento, en particular porque en principio no detectas su riesgo. Solo al cabo de unos meses, te darás cuenta del tiempo que te está costando. Hay alguno indicios que puedes tener en cuenta para este tipo de compañero: Lleva al gimnasio un maletín repleto de accesorios (cinturones, correas, muñequeras, etc...), y no hace más que ajustarlos y cambiarlos todo el tiempo.  Cuenta historias que nunca le has escuchado a pesar de conocerlo tiempo atrás, sube y baja el volumen a la radio o le cambia la emisora, además de conocer a todos en el gimnasio por su nombre y pasearse con una sonrisa fija y la mano extendida, como si fuera el anfitrión de una gran fiesta.

No se puede culpar a nadie de ser así. Además del entrenamiento con pesas, al igual que otras disciplinas, lleva a las personas a buscar todas las excusas posibles para no proseguir. Esta es la razón principal por la que debes ser cauto con la pérdida de tiempo.

Un compañero con esta tendencia es recuperable, ya que puedes comunicarte con el y pedirle que mejore su actitud hacia los entrenamientos. Sin embargo, lo más probable es que vuelva a pasearse por la sala de musculación antes que te des cuenta. Quizá, la mejor solución sea dejarlo pasearse y buscar otro compañero.

 

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